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ROIC y ROE

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"Time is the friend of the wonderful business; it's the enemy of the lousy business. If you're in a lousy business for a long time, you're going to get a lousy result, even if you buy it cheap."

El tiempo es amigo del negocio maravilloso; es enemigo del negocio mediocre. Si usted permanece en un negocio mediocre durante mucho tiempo, obtendrá un resultado mediocre, incluso si lo compró barato.

Warren Buffett, conferencia en University of Florida, 1998

El ROIC y el ROE miden ambos la rentabilidad del capital, pero capital distinto: uno mira a todos los que financian la empresa, el otro solo a los accionistas.

El ROE (Retorno sobre el Patrimonio) es el beneficio neto dividido entre el patrimonio neto: cuánto rinde el capital aportado por los accionistas. El ROIC (Retorno sobre el Capital Invertido) es más exigente - divide el beneficio operativo entre todo el capital invertido, patrimonio más deuda - y por eso es la medida preferida de quien invierte en valor: una empresa puede inflar el ROE con más deuda sin ser realmente más eficiente, pero no puede hacerlo con el ROIC.

Un ROIC del 15% en un solo año dice menos que un ROIC del 12% mantenido estable durante una década: la constancia en el tiempo suele ser más informativa que el nivel absoluto en un solo año, porque indica una ventaja competitiva defendible en lugar de un resultado favorable y temporal.

Un ROIC positivo no basta por sí solo: hay que compararlo con el coste del capital de la empresa, es decir, el rendimiento mínimo que accionistas y acreedores exigen para financiarla. Una empresa con un ROIC del 8% y un coste del capital del 10% está destruyendo valor cada año que crece, aunque la cifra tomada por sí sola parezca positiva.