ROIC y ROE
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"Time is the friend of the wonderful business; it's the enemy of the lousy business. If you're in a lousy business for a long time, you're going to get a lousy result, even if you buy it cheap."
El tiempo es amigo del negocio maravilloso; es enemigo del negocio mediocre. Si usted permanece en un negocio mediocre durante mucho tiempo, obtendrá un resultado mediocre, incluso si lo compró barato.
El ROIC y el ROE miden ambos la rentabilidad del capital, pero capital distinto: uno mira a todos los que financian la empresa, el otro solo a los accionistas.
El ROE (Retorno sobre el Patrimonio) es el beneficio neto dividido entre el patrimonio neto: cuánto rinde el capital aportado por los accionistas. El ROIC (Retorno sobre el Capital Invertido) es más exigente - divide el beneficio operativo entre todo el capital invertido, patrimonio más deuda - y por eso es la medida preferida de quien invierte en valor: una empresa puede inflar el ROE con más deuda sin ser realmente más eficiente, pero no puede hacerlo con el ROIC.
Un ROIC del 15% en un solo año dice menos que un ROIC del 12% mantenido estable durante una década: la constancia en el tiempo suele ser más informativa que el nivel absoluto en un solo año, porque indica una ventaja competitiva defendible en lugar de un resultado favorable y temporal.
Un ROIC positivo no basta por sí solo: hay que compararlo con el coste del capital de la empresa, es decir, el rendimiento mínimo que accionistas y acreedores exigen para financiarla. Una empresa con un ROIC del 8% y un coste del capital del 10% está destruyendo valor cada año que crece, aunque la cifra tomada por sí sola parezca positiva.