Por qué el análisis técnico sigue siendo secundario
Paso 1 de 4
"Nobody does it alone. We all sit in the shade of trees that were planted by others."
Nadie lo consigue solo. Todos nos sentamos a la sombra de árboles que otros plantaron.
Los indicadores técnicos ayudan a elegir cuándo entrar en una acción que los fundamentales ya han señalado como interesante; no deciden si una empresa merece la pena.
El puntaje técnico que ve en cada ficha de empresa resume el RSI, las medias móviles, el MACD y la volatilidad en un solo número, mantenido aparte del puntaje fundamental a propósito: una empresa puede tener un puntaje técnico bajo - el precio está cayendo - justo en el momento en que su puntaje fundamental señala que vale más de lo que cuesta. Para un inversor value, esa combinación suele ser el momento más interesante, no el más preocupante.
Un drawdown - cuánto ha caído una acción desde su máximo reciente - no basta por sí solo para juzgar si conviene comprar. Hace falta saber qué proporción de caídas similares en el pasado se recuperó en un plazo razonable, y sobre cuántos casos se basa esa proporción: una tasa de recuperación alta calculada sobre solo tres casos pasados no es lo mismo que una calculada sobre cincuenta.
El análisis técnico puede consumir horas: docenas de indicadores, distintos horizontes temporales, patrones de gráfico que parecen predecir el próximo movimiento. Pero el tiempo dedicado a descifrar un gráfico es tiempo que no se dedica a leer un balance, entender la ventaja competitiva de una empresa o estimar su valor real. Por eso el puntaje técnico sigue siendo, en este masterclass, un corrector de tiempo, nunca el criterio con el que se decide si una empresa merece un lugar en la cartera.