Cuándo vender: la tesis, no el precio
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"The nature of not doing very many things, and being careful about them, will probably keep you from making big errors of commission. Now, errors of omission are the big sins."
El hecho de no hacer demasiadas cosas, y de ser cuidadoso con las que haces, probablemente te evitará grandes errores de acción. Pero los errores de omisión son los verdaderos pecados.
La decisión de vender no debería depender de cuánto ha subido o bajado el precio, sino de si sigue siendo válido el motivo por el que se compró.
El error más frecuente es dejar que decida el precio: vender por miedo cuando una acción cae, o vender rápido para asegurar una pequeña ganancia cuando sube un poco. En ambos casos, la decisión la impulsa el movimiento del precio, no un cambio en los hechos que motivaron la compra.
Existen en cambio tres motivos legítimos para vender, y ninguno de ellos es «el precio se ha movido». El primero es que la tesis se ha roto: los fundamentales se han deteriorado de verdad, no solo en las expectativas del mercado - deuda creciente, márgenes que se reducen de forma estructural, una ventaja competitiva que se erosiona. El segundo es que el precio ha superado el valor razonable estimado y el margen de seguridad ha caído a cero: vender aquí no es una derrota, sino la confirmación de que el análisis era correcto. El tercero es haber encontrado una oportunidad claramente mejor para el mismo capital - no simplemente otra idea que parece más atractiva.
Vender porque el mercado en general está cayendo, o porque todos a su alrededor están vendiendo, no es ninguno de estos tres motivos: es la forma más frecuente de convertir una pérdida solo sobre el papel en una permanente. Si ninguno de los tres motivos mencionados ha cambiado, una caída del precio por sí sola no es razón para vender - puede incluso ser razón para comprar más con un margen de seguridad mayor que antes.